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November 29 Adivinanza¡Hoi Hoi!
Venga, os propongo una adivinanza. ¿Cuál es el resultado de juntar aburrimiento, frikismo y a una servidora en un mismo lugar?
Eso mismo, entre otras cosas. Me he puesto a hacer fotos chorras y he caído en la cuenta de que nunca he presentado a la comuna de peluches que tengo en mi habitación, al menos en la de mi casa. Los de casa de mi abuela ya los presenté hace muuucho tiempo, más o menos un año o así. En fin, a lo que iba.
El caso es que me aburría mucho y me he puesto a hacer fotos tontas como por ejemplo, esta de arriba. Pero lo más curioso ha sido cuando me he puesto a juntarlos y me he dado cuenta de que a penas hay uno o dos peluches que me haya comprado yo. Todos los demás son regalos que me han ido haciendo a lo largo de mi vida (Sí, en serio, hay algunos que tienen sus añitos..) y de los que no he podido deshacerme porque les tengo muchísimo cariño.
Me encantan los peluches y soy incapaz de desprenderme de ninguno de ellos. Ya tienen que estar viejos y mugrientos para hacerlo y, aún así, me cuesta. Valoro cada regalo que me hacen, es como una parte de la persona que me lo entrega, una parte que me regala porque esa persona quiere. No sé, será estúpido pero podría contar mi vida a través de esta peluchelandia particular.
Por ejemplo, la muñeca del centro, la del pelo naranja que a penas se ve...
Me la regaló mi madre cuando tenía 8 años por haber ganado un premio en el colegio. La muñeca tenía una pareja (eran dos muñequitos juntos sobre un cojín en el que podías meter dentro el pijama, adorables) pero cuando mi sobrina cumplió uno o dos años - no recuerdo bien - se lo regalé porque le gustaba mucho. Me costó desprenderme de él pero bueno, confío en que la enana lo esté tratando bien.
Si me baso en la edad de los peluches, los siguientes serían las lechuzas que están justo delante de la muñeca. Las tres pequeñas no se ven, ocultas tras el gran Hot Dog de peluche pero lo diré igualmente: son cuatro, de la primera tirada de peluches promocionales de Harry Potter y la piedra Filosofal. La más grande es Hedwigh, la marrón oscura es Errol y las otras dos son personajes de relleno pero igualmente adorables. La más grande me la regaló un amigo de tercero de la ESO, seguro que mi niña se acuerda de él (Rubén, en aquel cumpleaños en el que Mar y tú os dedictéis a lanzaros cubitos de hielo xD); y las otras tres entre una conocida (me niego a llamarla amiga), su novio y el que por entonces era mi chico.
Cuando las veo me traen muchos recuerdos y no precisamente agradables, al igual que el Hot Dog y el peluche de Patatas Fritas de la derecha que deben de tener un año o dos más que las lechuzas. Sin embargo, a pesar de recordarme lo mal que lo pasé por culpa de algunos de los que me los regalaron, también me hace pensar en que, en aquello época, era muy feliz... pero no tanto como ahora. Me hacen valorar más lo que tengo, ya véis.
Otro de los peluches mayores es el Don Depresor rojo, al cual no sabría ponerle fecha exacta. Solo sé que fue en el primer Salón al que fue Paco con mi niña. En aquel en el que se descubrió la verdadera ejecución del "Polvo de Diamantes" de Saint Seiya, si no recuerdo mal. Le tengo tanto cariño que, cuando mi sobrina empezó a detectar su adorabilidad lo alejé de sus zarpas para que no le vomitase encima como lo hizo con mi peluche de Kenny angelito al que, por cierto, no he añadido en la foto. Mala memoria la mía...
Continuando el recorrido por mi pasado, por llamarlo de alguna forma, el siguiente creo que sería el mono de colores que me regaló mi niña, el primero que se ve en la foto. Cuando me lo dió, tenía un cartelito hecho por ella que tengo guardado en un lugar seguro para que no se estropee ni se pierda. Posiblemente, sea de los peluches más importantes que tengo y de esos que nunca he tolerado que nadie coja porque sí.
De por la misma época es mi querida Ardirrata de Ice Age que me compré en Barcelona cuando fuímos con el instituto. Es de los pocos peluches que me he comprado yo misma e iba acompañado de un Sid (el perezoso), pero era un regalo para..ejem. Para alguien, mejor dejemoslo ahí. Scratchy, o Rocco como la bautizó Pablo en el autobús po su cara de lascivia, ocupa un lugar importante en mi cama basicamente porque no se sostiene sobre sus patas. La jodida bellota pesa un montón.
Por otra parte, a la izquierda precisamente, está el ratafante. Esa cosa morada con trompa y cara de rata. ¿Entendéis el porqué del mote? Tiene unas orejas enormes y un hocico larguísimo. Discutí con mi sobrina durante largo rato que podía ser y llegamos a la conclusión de que debía ser una mezcla entre una rata y un elefante.
Me lo regalaron de la sociedad de jugueteros de Ibi hace unos años por Reyes. Fíjate que gracia, mis familia no me regala nada por Reyes y lo tienen que hacer unos jugueteros... XD
Y les llegó la hora a los más jóvenes.
El primero, el más mayor, es la Mokona negra del fondo. Fue uno de los primeros (si no el primero) regalos que me hizo Jose cuando empezamos a salir. Le tengo un cariño inmenso y no sabría decir si es por el tiempo que fui detrás de ella o por el tiempo que estuvo él empeñado en regalrmela. Igualmente es adorable, me encanta acariciarle las orejitas porque son más suaves que la Mokona en sí...
Ahora no puedo evitar recordar a Beny cada vez que la cojo. No es ningún tipo de fantasía, simplemente él es nuestra Mokona Vasca y ¿qué queréis? ¿Que no me acuerde de él? XD
El siguiente sería el que, en cuanto lo vi, se abrió un hueco importante en mi corazón.
Es simple, es un oso normal y corriente (el que está justo detrás de Jack) cuya única peculiaridad es que tiene un jersey con mi nombre bordado. Vale, también tiene pasaporte pero eso es lo de menos. Ya véis, un osito como cualquiera pero al que quiero tanto que me es imposible no mirar con cierta ternura acumulada. Me lo regaló también Jose, no recuerdo exactamente cuando pero fue entre la Mokona y mi cumpleaños, y acertó de pleno.. no me preguntéis porqué pero, siendo tan normal es de los más especiales en mi ciudad peluche.
Luego, del mismo tiempo (el verano pasado) son Asno, el Muñeco de Jengibre y el Fraggle. Los dos primeros fueron el regalo de Jose de mi cumpleaños pasado y el último parte del que me hicieron mi niña y Paco. No me lo esperaba para nada y me encantó. Es otro de los peluches que tienen un sitio especial para mi, le tengo muchísimo aprecio.
Poco después, en Noviembre (o finales de Octubre), llegaron dos nuevos inquilinos. Jack Skeletor Chibi me lo compré yo en el Salón del Manga (y ahí queda mis adquisiciones, ¡si es que todos son regalados!) del año pasado y el Chocobo Lector me lo regaló Jose... supongo que porque sí. También llevaba muchísimo tiempo detrás de los dos y he tenido que arrancar de las manos de mi sobrina al Chocobo en varias ocasiones. Es lo que tiene que a las dos nos encanten los peluches mimosos y con cara de chibis.
Y si nos ponemos a hablar de peluches que marcan un antes y un después en mi vida, no puedo olvidarme de mi Cálico Electrónico.
Me lo regaló Alex y ha presenciado situaciones que luego usa en mi contra. Maldito sea, ¡su misión era protegerme y cuidarme, no extorsionarme! Pero es lo que hay, le tengo tantísimo cariño que siempre lo dejo cerca mío al acostarme. Es redondito y peluchón (vaya, ¡qué sorpresa!) pero hay que tener mucho cuidado con su antenita. Eso es algo que mi sobrina no tiene muy claro o es que estiraba de ella por joder. El caso es que es mío y no lo comparto, significa demasiado para mi.
Y llegados a este punto, solo quedan cinco.
Cinco a los que dediqué entradas especiales y que son los más peques de esta colección. El ratoncito (ChikiNiko) que me envió Marusita para animarme en la época de exámenes y que escondo en cuanto veo que viene mi sobrina. También el zorrito que me regaló mi niña de su viaje por Andalucía. Mi madre se empeña en llevárselo a la habitación con la ropa de planchar porque es muy pequeñito pero siempre le salvó de sus garras antes de que pase nada. Lo quiero demasiado y a veces mi apdre me tacha de loca porque me lo pongo en el hombro y me paseo por la casa con él.
¿Qué esperabáis de alguien que se saca fotos con una varita?
Esperad, esto no es lo que quería decir...
En fin, luego estarían Ralph (que me regaló Alex por mi cumple) y Kobayapu (Apú para los amigos, que me lo regaló mi sensei!), los dos viajaron desde Ibiza para reunirse conmigo. ¡Si es que los atraigo! Debo de tener un imán para peluchitos monos que mi madre odia cada vez más.
Y solo quedaría el fuckin' conejito al que no sé porqué bauticé de esa forma, con lo que yo le quiero. Supongo que porque es adorable y en ese momento leería/vería a Hiruma disfrazado de conejito. Curiosa asociación teniendo en cuenta de que el peluche pertenece a un personaje de un Shojo que nada tiene que ver con Eyeshield 21.
De igual modo, fue un regalo de mi neechan y los alcoyanos a los que les tengo tantísimo cariño. Me da rabia no poder estar hoy allí con todos, celebrando el cumpleaños de Darvell como había previsto. Igualmente, ¡felicidades Darvellcito! aunque no sé si lo leerás...
Creo que ya está.
Como véis, hoy me apetecía actualizar pero no sabía con qué así que el aburrimiento ha trabajado duro y ha creado esta especie de entrada extraña y egocéntrica en la que hablo de mis peluches porque sí. La verdad, prefiero hablar de esto antes que de las cosas que me molestan o me irritan, esto al menos sube el índice azucarado del space, ¿no?
Y para terminar, una última foto de mortal aburrimiento en la que no salgo demasiado mal. Por Dios, no me dejéis la cámara cargada cerca cuando tenga tardes de estas...
Nada más que decir, a parte de que dentro de un par de días (justos) ocurre algo importante, muy importante para mi. Se trata de algo que hacía tiempo que no vivía y que me alegro de hacerlo con la persona con la que lo haré (no me seáis malpensados que os veo). Tengo preparado algo azucarado para entonces pero saldrá a la luz en el momento apropiado...
También quería hacer mención a alguien que no era un peluche pero bien podría haberlo sido:
Ayer me enteré de que mi niña le dijo adiós a su último compañero-hamster y quería, al menos, decir que aunque no era mío, siempre le he tenido un cariño muy especial a Shiro-buda. La bolita adorable que comía sin usar sus patitas y esperaba a que le diesen la comida directamente a la boquita, cómodo él. Echaré de menos soplarle en las patitas al entrar en la habitación de Ana y acariciárselas cuando se dejaba... C'est la vie.
¡Hasta la próxima! November 24 Winter is coming[Música: Dang Dang - ZZ] [Libro: Él médico - Noah Gordon // La Ilíada - Homero] [Cómic: X-23 Blanco] [Manga: Eyeshield 21 ch.307 // Érase una vez nosotros #10] ¡Hoi Hoi! PUDRÍOS EN EL INFIERNO, MALDITOS BASTARDOS Ala, ya está. Ya podéis mirar. Me he quedado a gusto, la verdad. ¿Habéis visto qué poco necesito? No es que ahora sea la mujer más feliz del mundo pero al menos he soltado algo gordo, aunque me he contenido con la burrada, que conste. Ahora en serio, estos días me estoy dedicando a leer con calma, a disfrutar como antes lo hacía leyendo tranquilamente, olvidándome del mundo que me rodea para perderme entre la palabra escrita. He retomado El médico, que entre unas cosas y otras dejé apartado (lo siento, me es imposible leer Tríada, por más que lo intento no puedo XD) y no podría perdonarme dejarlo a medias. La historia, de momento, no es gran cosa pero la narrativa engancha. Tiene un algo que me llama a continuar leyendo y avanzar en la trama. En serio, es sorprendente como algo tan simple puede resultar tan fascinante. Por otro lado, he vuelto a empezar La Ilíada, con un par de narices. Nos lo mandaron en la asignatura de Griego en el instituto y lo reconozco, no sé cómo aprobé el examen del libro con un ejem... 9,9 cuando NO me leí más que el primer capítulo, lo juro. Fue pura casualidad que el examen se basara en él y yo lo recordara. Es curioso puesto que La Odisea, que es la continuación, sí me la leí y, además, la disfruté pero es que leer por obligación nunca me ha gustado. Por eso he decidido volver a empezar con la primera parte y leermela de verdad. Podría releer cualquier libro, o continuar con Trío ¡digo! Tríada pero jolines, odio a Victoria, la odio tanto que me hace odiar el libro por completo. Así no hay quien continúe. ¿Y qué más? En los pequeños descansos que hago entre estudio y estudio, me dedico a escribir. Generalmente son las acciones pendientes en los roles de TentenCafe (jurl, ahora mismo tengo tres pendientes como master, soy la leche) pero, de vez en cuando, dedico unos escasos minutos, aunque sea solo un cuarto de hora, a escribir lo primero que se me pasa por la cabeza. Obviamente, no es nada con sentido de verdad y la mayoría de escritos son algunos párrafos que describen escenas concretas que en ese momento se me ocurren, nada que tenga continuidad ni sea digno de enseñar a nadie. Pero al menos lo hago, de esa forma consigo evadirme mínimamente de todo lo que me oprime y se empeña en fastidiarme. Sin embargo, mi tiempo libre no se centra únicamente en las letras. Leer, escribir y estudiar (puaj) no están mal pero hay más cosas. Heroes, por ejemplo. Por fin me estoy poniendo al día, empezando está claro por donde me quedé cuando hice la pausa. El sábado, antes de irme a cenar con mis padres y hermanos, vi media docena de capítulos así porque sí, porque me apetecía y porque me dió la gana oye. Me está gustando bastante, especialmente todo lo que incumbe a Hiro y a Micah. Adoro a ese chiquillo, ya lo adoraba en la primera y en la segunda temporada no es para menos. Tanto él como Mónica y Niki (sí, yo soy de las que piensan que Niki no solo está buena) me intrigan muchísimo, y también DL cuando estaba. Por otra parte, a cada capítulo odio más a Claire y le cojo más manía a Peter Petrelli. Es algo personal, en serio, y no lo digo porque su físico sea terriblemente parecido al de cierto engendro (solo que Petrelli está mucho más bueno, pero mucho mucho) si no porque me parece el típico tópico personaje protagonista. Es taaaaaan Jon Nieve... ¡arquetípico! ¡Quise decir arquetípico! (Siento el odio de mi niña antes de publicar la entrada y todo) En fin, esto es lo que hay por el momento. Como véis, estoy viva y preparándome física y mentalmente para lo que se avecina: La Navidad. Cómo me gustaría que me hiciese ilusión, en serio pero para mi es una festividad vacía y carente de sentido. Aunque ojo, me gusta... o al menos no la odio, que ya es. Pues nada, en la próxima entrada espero poder decir que he aprobado el práctico del coche y que soy una conductora, o más bien una "Elesita". Si no, ¡mataré al examinador! ¡Y a la examinadora de la primera vez también! ¡Muerte! ¡Hasta la próxima! November 04 Tarde provechosa[Música: Devorando el corazón - Warcry] [Libro: Él médico - Noah Gordon] [Cómic: X-23] [Manga: Fairy Tail #1 / Eyeshield ch.304] ¡Hoi Hoi!
Pues eso, que esta tarde ha sido bastante provechosa y agradable a pesar de que el frío calase mis huesos antes de salir de casa (vivo en un maldito iglú). He vuelto a casa mucho más tranquila, relajada y contenta. He pasado varias horas con mi mejor amiga, hablando y frikeando, haciendo compras y comentando jugadas... ¡Cuánto echaba de menos una tarde así! Gracias mi niña, ¡te quiero un montón! Oh, lo mío es una facilidad asombrosa para cambiar de tema y carácter del blog pero ¿de qué sirve quejarse continuamente? De vez en cuando no va mal pero ¿siempre? Eso no es vida y, como es así, aquí traigo mis compras de hoy y otras cosiñas que no enseñé en su momento o, que si lo hice, me apetecía repetirlas. Bueno, para empezar hablaros de mi grandísima obsesión por Totoro, ese gato (conejo) oscuro, enorme y sonriente producto de la mente retorcida de Miyazaki, así como de la cultura popular japonesa (si no me equivoco). Antes de ver la película ya me gustaba, me parecía tierno y adorable. Después de verla, me reafirmé: Totoro es tierno, adorable y , además, peluchón. Peeeero, como el Totoro oscurito (ni el blanquito) estaban en Ateneo cuando fui, me compré el "grande" que se ve en la foto. Es un Totoro vacilón que se balancea cuando le das un empujoncito (si le apetece, conmigo muchas veces no quiere) y me encanta porque es perfecto. Claro, que sería dificil que un muñeco suyo no lo fuera... El caso es que como mi niña es un detalle con patas, ya lo sabéis, me ha traído del Salón del Manga al que no fui por..ejem...dejémoslo, el pequeñín gris en una ramita. Es un llaverito y es..es.... ¡es blandito y mimoso! ¡No puedo dejar de acariciarlo! Me encanta porque, encima, tiene carita de chibi lo que aún lo hace más adorable. Mil gracias cariño, eres la mejor :* Luego, delante he colocado para que saliera en la foto el primer tomo de Fairy Tail, serie que esperaba con ansia que saliese en España y que no me decidía a coger después de todo por miedo a que (algún día) salga Eyeshield 21... pero, aunque los derechos los ha comprado una editorial desconocida (porque no se sabe quién, es incógnita), veo eso taaaaan lejano que al final me he cogido el primer tomo de la saga del clan de magos, aprovechando que acaba de salir. Con el primer volúmen también venía una chapita que ya está puesta en mi bolso-zapatilla y dos postales, una de las cuales también sale en la foto, justo detrás. Y después... después está... ¡REVOLUCIÓN! Ejem...digo... Nuevo disco de Warcry. Salió justo hace una semana y me esperé a bajar a comprarlo con mi niña así que de hoy no ha pasado. Ahora mismo está sonando en mi minicadena y me encanta. Como le decía a Alex, la puntuación media de momento vendría a ser un 9,8... porque una de las baladas me es un poco empalagosa. Sin embargo, el CD en conjunto está muy bien trabajado, letras pegadizas y cargadas de sentido y sentimiento. Algunas me ponen los pelos de punta. Por otro lado, me emociona aún más el disco porque, nada más llegar, he revisado las fechas de conciertos de la gira "Revolución" y resulta que hoy mismo han puesto un nuevo anuncio. Concierto de Warcry el día 10 de Enero del 2009, ¿alguien se apunta? Como fangirl de Víctor García pienso ir y, a ser posible, escucharlos en primera fila. O en segunda. El caso es que los veré y los escucharé por cuarta vez en directo sí o sí. ¿Y qué más? >>¡Soy friki y me siento orgullosa!<<
Mi pijama. Es friki, es del monstruo de las galletas, es cómodo y suavito. ¿Se puede pedir algo más a un pijama? Que no se me abra un agujerito justo a la altura de la axila, como le ha pasado a los otros que me he comprado en esa tienda. Pero ya sabéis, a la tercera va la vencida y de momento éste está entero. Y en fin, el día 19 me examino del práctico del coche (por fin) y temo por la vida de los peatones que se crucen en mi camino ese día. Cuando me pongo nerviosa, me ofusco. Cuando me ofusco, miro a todas partes sin ver. Si miro a todas partes sin ver, me como Stops, Ceda el Paso y PEATONES. Así que ya sabéis, habitantes de Bastión de Tormentas.. no salgáis a la calle ese día o cuando veáis un coche con el cartelito "L: Costablanca"... ¡HUID! ¡Ponedme las cosas fáciles! ¡Tened aprecio por vuestra vida! Pues eso, poco más que decir... Gracias por los comentarios de la anterior entradas y, Arima... no dije "cortar cabezas" pero ¿sabes? no es mala idea. ¿Cuándo quedamos para hacerlo? ¿Quién se apunta? ¡Puede ser divertido! Iré preparando mi bate de sacrificios.... ¡Hasta la próxima! November 03 Títeres sin cabeza¡Hoi Hoi! Advertencia: esta es una entrada en la que me quejo (para empezar, de que no me va internet así que en realidad no sé cuándo postearé esto). Si no os apetece leer sobre ello, dejadlo ahora o arrepentiros más tarde, aunque no os haré el más mínimo caso.
En este mundo debe haber de todo - por suerte o por desgracia - y si de algo sobra, es de títeres sin cabeza, gente influenciable que se deja llevar dominada por lo que piensan otros bajo la excusa de que, sinceramente, es lo que piensan ellos cuando en realidad no creen en nada de eso, salvo en que, quizás, no deberían hacer tanto caso a sus amos y señores y deberían pensar por ellos mismos (si no, de qué iban a existir tantos políticos). Claro, esos “quizás” son pobres y silenciosos porque ante una palabra suya, el títere seguirá a su amo sin importarle sus últimas y decididas palabras que ya le suenan lejanas e insípidas. Es una lástima, una verdadera lástima. En serio, a mi me dan pena porque una vez lo fui.
Fui una marioneta inútil que se guiaba mediante las acciones de otros. Pensaba que era feliz y que si hacía lo que ellos querían, lo sería más aún. Sin embargo, la realidad es una puta que se vende al mejor postor y perdonad mi lenguaje. La realidad se vendió a mis amos y me demostró que en la vida, si dejas que alguien piense por ti, te crearás un futuro triste y sin fundamento. Te pisotearán y te harán trizas, física o psicológicamente, te humillarán y te destrozarán, te harán sentir lo más bajo de la sociedad y, si lo dejas pasar, llegará un momento en que te darás cuenta y odiarás tu situación de marioneta, pero ya no podrás hacer nada por remediarlo. Para mi suerte, encontré a alguien que puso la realidad de mi parte justo a tiempo. Lo he dicho tantas veces que he perdido la cuenta, pero ella me enseñó a que debía ser yo quien pensase por mi y no otros, que mis opiniones eran tan válidas como las de cualquiera y que había gente que las valoraba. He cambiado tanto desde que la conocí que apenas me reconozco, y me siento orgullosa de ello. Si no la hubiese conocido, probablemente seguiría siendo la misma niñata estúpida que sonreía insulsamente cuando la humillaban y se burlaban de ella aquellos cuya inteligencia no era muy superior a la de un guisante.
Pero, aunque no lo parezca, esta no es una ego-entrada porque con "títeres sin cabeza" no me refería a mí. Me disgusta, me aterra y me avergüenza reconocer que lo fui pero aún me disgusta, me aterra y me avergüenza más pensar que hay gente a la que he querido y/o quiero que lo es. De verdad, siento lástima de ver que, a pesar de los años y todo lo vivido, hay marionetas dispuestas a dejarse dominar de esa manera.
No estoy pasando por mi mejor racha en según qué aspectos. Si dijera que mi vida es un asco y una mierda, mentiría tanto que Pinocho a mi lado solo sería un Adrien Brody cualquiera (por la nariz, digo). Diciendo algo así, echaría por tierra mi relación con Alex y eso sería imperdonable porque, si de algo estoy segura, es que no es ni un asco ni una mierda. Así mismo, también insultaría mi amistad con mi niña, con todos mis amigos y eso sería una absoluta estupidez porque, aunque no nos veamos tanto como quisiéramos, estamos ahí siempre que es en lo que se fundamenta una verdadera amistad, ¿no? Así que no, esto es una racha - como dijo mi niña en el comentario de la anterior entrada - pero gracias a ella me he dado cuenta de que, aunque he seguido siendo un poco marioneta dentro de un determinado círculo, hay otros que por desgracia lo son en mayor medida. Es más, apostaría lo que fuera a que no solo no piensan si no que, además, sus dueños han cogido las cabecitas correspondientes y las han estampado contra la pared para asegurarse de que ningún pensamiento propio pueda aflorar de ellas. ¿No os da lástima? ¿NO? A mi mucha.
Durante esta semana, este mes - bueno, el pasado que Noviembre acaba de empezar - han llegado a mi rumores, palabras emponzoñadas, puñales hirientes que me he negado a creer. Soy así de bien pensada y, a según quiénes, les he concedido el beneficio de la duda que no se merecían. Qué pérdida de tiempo, qué horror. Descubrir que sus pensamientos y creencias son tan variables y cambiantes como el tiempo ha conseguido que quiera golpearme repetidas veces la cabeza contra el marco de la puerta, en el mejor de los casos. He depositado parte de mi confianza en seres que la han utilizado en propio beneficio, que se han aprovechado de mi ingenuidad y de mi creencia en ellos. A mi memoria me llegan imágenes, recuerdos de cuando estos títeres decidieron no volver a serlo jamás y me entran ganas de escupirles a la cara. ¿Como se dejan humillar de esa forma? ¿Cómo son capaces de, a su edad, dejarse llevar como críos pequeños por idiotas que se creen los amos y señores, no de ellos, ¡Del mundo!? ¿Hasta dónde vamos a llegar?
Este fin de semana, que apuntaba a ser algo grande y al final, por motivos físicos míos (bendita rodilla a la que odio con todo mi ser), ha sido tan ruinoso como los demás, ha sucedido algo que me ha abierto - más - los ojos. Si he pensado en esta gente que me importa (porque soy así de estúpida y me siguen importando) es porque yo misma me he dado cuenta de lo idiota que he sido dejándome guiar por según qué personas aún a estas alturas.
Obviamente, la culpa es mía por no cortar esto a su tiempo pero ahora, aunque me cueste horrores deshacer este desastre, quiero arreglarlo. Quiero dejar de ser el bufón, el payaso de la corte que ellos se han montado y de la que se creen soberanos supremos. No seré la más guapa, ni la más lista, ni la más rubia pero si de algo estoy segura es de que no soy una mierda que hace todo lo que él quiere, de la forma que él quiere, la que hace todo mal – aunque siga sus pautas - y que se deja humillar. Ni por él, ni por nadie. Como se dice, en la vida se aprende a hostias (ala, ¡lo que he dicho!) y más vale tarde que nunca. He llegado a mi límite y me gustaría que otros también lo hiciesen.
Que dejen de seguir lo que dictan tres o cuatro, que piensen por sí mismos y que expongan sus opiniones. Que no digan “¡Mira cuánto he cambiado!” y en realidad no lo han hecho para nada, al menos para bien. Que hagan sus palabras hechos, que dominen su vida y no lo hagan otros por ellos, que aprendan a controlar sus acciones, ¡que piensen! Que no sean títeres sin cabeza nunca más.
Pero esto es uno de esos propósitos que se dicen en Año nuevo: “Voy a ser mejor persona” junto al “Voy a ir más al gimnasio”. Qué palabras tan huecas y carentes de significado. Seguro que también se lo han hecho proponer sus amos. Me duele tanto pensar en ellos como en marionetas cuyos hilos no se han cortado que me entran ganas de llorar. Porque les he querido, porque les quiero, porque me importan, porque me molesta que les hagan lo que les están haciendo. Porque no se dan cuenta de que, aquellos que rigen sus vidas, que hablan de cuánto les quieren, esos que les dicen cuándo alguien habla mal de ellos… todos esos amigos y allegados que van de buenos samaritanos, son los que les critican, los que les ponen al mundo en contra, los que hacen campaña contra los amigos de verdad. Si es que habla el que tiene porqué callar… Seré repetitiva pero… qué lástima.
Me entristece pensar en que, cuando se caigan de la nube – o más bien les empujen – se percatarán de todo lo que han perdido porque nunca se sabe lo que se tiene, hasta que se pierde y, resulta, que en estos casos siempre se pierde. Y lo peor es que lo perdido es siempre lo que menos hemos valorado y por ello nos arrepentimos de por vida. Cuando esto pase, estos títeres a los que me refiero – seguro que vosotros conocéis muchos también – volverán corriendo a los brazos de quienes una vez les ofrecieron su apoyo y que, tras el desplante y el desprecio sufridos por la marioneta gracias a su amo – del que ya se habrá liberado – ya no les darán ninguna otra oportunidad. Llorarán, gritarán, patalearán, pero no lo harán porque habrán perdido su confianza si no porque si sucediese, será culpa suya y de nadie más. Se sentirán utilizados, vacíos, solos, sabrán que no son dueños de sus vidas porque ya no sabrán qué hacer con ellas, nadie les guiará ni les impondrá nada y no sabrán qué hacer. Querrán volver a lo que tenían antes pero no podrán y eso les dañará.
Seré cruel, pero estoy deseando que llegue ese momento porque así, pensando de forma egoísta, recuperaré a las personas a las que entregué mi confianza, mis buenos momentos, mis risas y palabras de ánimo. No me sentiré tan estúpida ni pensaré que mis palabras cayeron en saco roto. Sin embargo, sé que ellos no volverán porque la que se ha hartado soy yo, mucho antes de lo que ellos pensarán. Me han quitado la ilusión que me hacía el re-encontrarme con ellos, han borrado todo atisbo de alegría y de orgullo por pertenecer a su entorno, por ser parte de sus vidas que, ahora, se me antojan míseras y carentes de significado.
Desde esta entrada tan larga (no esperaba que saliese así, cuánta verborrea cielos) quisiera hacerles un llamamiento a la inteligencia y a la sensatez, para que no dejen de lado a quienes les apoyaron en los momentos más difíciles y a quienes ahora, sin comerlo ni beberlo, desprecian y culpan de cualquier cosa porque otros se lo dicen. Porque esto no solo me afecta a mi y, si lo escribo no es sólo porque me haya dado cuenta si no porque también está cayendo como un jarro de agua fría a otras personas que se preocupan por ellos y les quieren. Puedo soportar que dejen en ridículo mi confianza (años de práctica, supongo) pero no aguanto que le hagan lo propio a los que más quiero. Eso es, probablemente, lo que más me decepciona de estos títeres.
En fin, enhorabuena a quienes hayáis aguantado hasta el final. Lo de hoy ha sido un auténtico logro por vuestra parte, ¡en serio! Gracias por leerme y soportar estas parrafadas ilógicas y sin sentido. Quizás, después de esto, publique en el space alguno de mis relatos (así mi niña no me pegará :***) para alejar un poco la monotonía del blog y así demostraros que mi mente no solo es retorcida si no que, además, está llena de pajaritos de fantasía, con plumas de colores y piquitos de gominola, para no hacer daño al picotear.
¡Hasta la
próxima!
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